Sesenta días es el tiempo en que se empieza a notar. No porque la fórmula tarde, sino porque el cabello y las uñas crecen despacio y lo que pasa hoy por dentro se ve semanas después por fuera. Esta es una guía corta para sostener el hábito.
1. Misma hora, mismo sitio
Deja el bote donde ya tienes un hábito: junto al café de la mañana, al cepillo de dientes, al neceser. El ritual se sostiene cuando se engancha a otro.
2. Una foto el día uno
No te fíes de la memoria. Una foto del largo y de las uñas el primer día, y otra a los 60. Es el único comparador honesto.
3. No dobles la dosis
Si un día se te olvida, al siguiente sigues igual. La toma recomendada viene en la etiqueta y es la que es.
4. Mira lo que importa
Menos uñas que se abren, pestañas con más cuerpo, cabello que se siente más fuerte al peinar. Cambios pequeños y acumulativos: así es como llega.



